Imagen cortesía de Carlos Nieto

El Ministerio de I+D+I, ¿importa o es solo cuestión estética?

Tener un Ministerio de I+D+I ¿ supone un coste prescindible o es una inversión de futuro? ¿importa tener un Ministerio de I+D+I per se o es sólo cuestión de ética? ¿es un lujo o es una necesidad?.

A lo largo de este artículo el lector podrá comprobar que estas preguntas aparentemente sencillas, no lo son. La I+D+I está estrechamente relacionada con el mantenimiento del Estado del Bienestar, por lo que tener un Ministerio de I+D+I (o como denominemos al Ministerio que tiene entre sus competencias la gestión de la investigación y la innovación) puede ser clave a la hora de lograr el objetivo estratégico que persigue la Unión Europea: tener una economía basada en el conocimiento capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social.

 

1. Las distintas denominaciones de los Ministerios de I+D+I en España

Antes de todo, es conveniente conocer las distintas denominaciones que han tenido en España los Ministerios de I+D+I a lo largo de la Democracia para evitar establecer relaciones de causalidad que no tienen base alguna pero que se convierten en posverdades difíciles de enmendar.

En este epígrafe conoceremos los orígenes de los Ministerios de I+D+I en España: cuando se crearon, quién los creó y de qué partido político era. Así podremos saber si la apuesta por la I+D+I está relacionada con algún tipo de ideología política o por lo contrario la I+D+I no entiende de ideologías.

Las distintas denominaciones que han tenido los Ministerios de I+D o de I+D+I en España han sido:

1976 – 1979 Ministerio de Educación y Ciencia con el Gobierno Adolfo Suárez González de Unión de Centro Democrático (UCD).

1979 – 1981 Ministerio de Universidades e Investigación con el Gobierno de Adolfo Suárez González de Unión de Centro Democrático (UCD).

1981 – 1982 Ministerio de Educación, Universidades e Investigación con el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo de Unión de Centro Democrático (UCD).

1982 – 1996 Ministerio de Educación y Ciencia con el Gobierno de Felipe González Márquez del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

1996 – 2000 Ministerio de Educación y Cultura con el Gobierno de José María Aznar López del Partido Popular (PP).

2000 – 2004 Ministerio de Ciencia y Tecnología con el Gobierno de José María Aznar López del Partido Popular (PP).

2004 – 2008 Ministerio de Educación y Ciencia con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

2008 – 2011 Ministerio de Ciencia e Innovación con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

2011 – 2016 Ministerio de Economía y Competitividad con el Gobierno de Mariano Rajoy Brey del Partido Popular (PP).

2016 – 2018 Ministerio de Economía y Competitividad con el Gobierno de Mariano Rajoy Brey del Partido Popular (PP).

2018 – xxxx Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con el Gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Nota: en negrilla los Ministerios de I+D+I ‘con denominación propia’, es decir teniendo la casuística de España, un Ministerio que contempla en su denominación la palabra investigación, tecnología o innovación.

 

A la luz de los resultados (UCD, PP y PSOE) podemos afirmar que la existencia o no de un Ministerio de I+D+I ‘con denominación propia’ no entiende de ideologías.

Entonces ¿qué es lo verdaderamente importante? Coincido con el científico César Nombela en que es una alegría que la palabra ‘ciencia’ aparezca vinculada al nombre de un Ministerio pero lo verdaderamente importante es “que la creación de conocimiento y la innovación tengan la prioridad que merecen, independientemente de quien lo gestione” (ABC, 2018).

Lo perfecto sería tener un Ministerio de I+D+I ‘con denominación propia’ y que la prioridad del Gobierno fuera que la creación de conocimiento y la innovación fuesen motores de la economía y fuentes de progreso. ¿Por qué? La respuesta la encontraremos en los próximos apartados:

 

2. La innovación (I+D+I) y su vinculación con el progreso

La innovación no es más que “la explotación con éxito de nuevas ideas” (Escorsa y Valls, 2003).

Sin embargo, el proceso innovador, es decir, el proceso por el cual una invención (idea o invento) llega al mercado es complejo en tanto en cuanto que la realización de las denominadas ‘actividades para la innovación’ (incluida la I+D) no garantizan lograr el éxito esperado: innovar y que la innovación se traduzca en beneficios.

La apuesta por la innovación como medio a través del cual lograr el progreso de la economía y la sociedad (COM(2009) 442 final) no es un fenómeno del siglo XX, ha sido una constante desde tiempos inmemoriales en la Historia de la humanidad. La innovación y el progreso son caras de una misma moneda que han estado vinculadas a las denominadas Revoluciones industriales:

1ª. Revolución Industrial (2ª mitad del siglo XVIII y principios del XIX): la economía, basada en el trabajo manual, fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura en la que se dio paso a la producción en serie.

En este periodo se inventó la máquina de vapor, la hiladora mecánica, el telar mecánico, la pila eléctrica, la iluminación con gas, el barco de vapor, el ferrocarril…

2ª. Revolución Industrial (finales del siglo XIX y principios del siglo XX): fue un proceso de innovaciones tecnológicas caracterizado por la producción en masa de bienes de consumo, el desarrollo de nuevas industrias y los monopolios.

En este periodo se inventó el frigorífico, la lámpara eléctrica, el motor de combustión interna, el aeroplano, el teléfono…

3ª. Revolución Industrial (mediados siglo XX – hasta la actualidad): se caracteriza por la multiplicación de las innovaciones pudiéndose desagregarse a su vez en 2 revoluciones:

*Revolución digital: innovaciones de la mano de la informática con inventos como el ordenador, internet, el teléfono móvil…

*Revolución verde: caracterizada por la transformación de la economía hacia el desarrollo sostenible apoyado en el medioambiente, es la nueva apuesta de la UE en la denominada Estrategia UE 2020.

Todas estas Revoluciones han corroborado el impacto que genera la innovación sobre la economía y la sociedad (nacimiento de la burguesía, el capitalismo, la creación y destrucción de empleo…).

Libro el impacto económico de la innovación: 10 razones por las que innovar

 La apuesta por la I+D+I puede ayudarnos a predecir qué tecnología será la que desencadene la próxima Revolución Industrial y, por ende a seguir entre los países del ‘primer mundo’.

 

3. La I+D+I y la economía basada en el conocimiento

La Unión Europea, aconsejada por expertos, lleva años intentando hacer frente al gran desafío que están suponiendo las denominadas ‘Tecnologías de la Información y las Comunicaciones’ (TIC). Las TIC nos han conducido a una nueva Revolución Industrial basada en la información que, al igual que las revoluciones industriales que la han precedido, está teniendo un gran impacto económico y social a nivel mundial para el que sólo disponemos de dos opciones: “o aprovechamos las oportunidades que se nos ofrecen y hacemos frente a los riesgos, o nos doblegamos, con toda la incertidumbre que ello puede traer consigo” (Informe Bangemann, 1994).

La Unión Europa sabe que se enfrenta “a un enorme cambio fruto de la mundialización y de los imperativos que plantea una nueva economía basada en el conocimiento y que “dichos cambios afectan a todos los ámbitos de la vida de las personas y exigen una transformación radical de la economía europea” (Consejo Europeo de Lisboa, 2000). Sin embargo, hasta que no empezaron a notarse los efectos de la mayor crisis económica y financiera vista en Europa una década más tarde (ver Estrategia Europa 2020), no comenzó a poner en marcha los mecanismos necesarios para poder lograr el objetivo estratégico que se había propuesto en el año 2000: “convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social”.

El término economía basada en el conocimiento describe aquellas economías que “muestran un mayor dinamismo y crecimiento originado por la producción y el uso intensivo de la información, la tecnología y el conocimiento en la creación de valor” (Herrera Guilhoux, n.d.), pero “en realidad, la Economía del Conocimiento no genera valor y riqueza por medio de su transformación en información; sino que crea valor añadido en los productos y servicios en cuyo proceso de creación o transformación participa” (Wikipedia, 2018).

La sociedad del siglo XXI, queramos o no, es “la sociedad del conocimiento, es decir, una sociedad cuya economía esté basada en el conocimiento y su piedra angular es el binomio educación – investigación” por lo que “ante esta situación sólo nos quedan dos opciones: subirnos al tren de la educación de calidad y la investigación, o perder el tren de los países que lograrán la transición hacia la economía basada en el conocimiento y con ello dejar de pertenecer a los países del ‘primer mundo’” (ver artículo Necesitamos un Pacto de Estado por la Educación y la Investigación en España).

Ahora bien, para lograr tener una sociedad basada en el conocimiento no sólo es necesario que “los programas de I+D+I españoles (tanto en el ámbito estatal como regional) estén alineados, entre sí y con la Unión Europea, sino que la investigación de excelencia sea tractora de la economía”. Si logramos que la ciencia “se traduzca en innovaciones capaces de servir de base para nuevas industrias y mercados habremos logrado una “ciencia tractora”, una “I+D tractora”, etc. capaz de lograr una economía basada en el conocimiento con “altos niveles de empleo, productividad y cohesión social” (ver artículo Los tractores de la economía en la sociedad del conocimiento).

Apostar por la creación de conocimiento y la innovación es el camino más eficaz y eficiente a la hora de lograr los objetivos del Consejo Europeo de Lisboa y por ende converger hacia una sociedad basada en el conocimiento. Si ello va unido a un Ministerio de I+D+I bien gestionado mejor que mejor, porque es imprescindible lograr que se den las condiciones adecuadas para que “la ciencia en general, y la I+D en particular puedan llegar a ser verdaderos tractores de la economía de la sociedad del conocimiento”.

Pero ojo, no olvidemos que para lograr todo esto hace falta destinar partidas presupuestarias a este tema. Recordemos que la Comisión Europea ya ha avisado a España que sus actuales niveles de inversión en I+D “hacen muy improbable que se logre alcanzar el objetivo nacional del 2% de intensidad de investigación y desarrollo contemplado en la Estrategia Europa 2020” (COM(2018) 408 final). Así mismo, la EAE Business School estima, a partir de previsiones de crecimiento del PIB del Fondo Monetario Internacional (FMI) que “la inversión total en I+D+I de España deberá crecer al ritmo de un ‘4% anual hasta 2021’ para que el sector recupere el nivel anterior a 2010 y empiece a salir de la ‘cola europea’ ” (Vozpopuli, 2018).

 

4. La visibilidad y percepción social de la I+D+I

Los dos debates que tuvieron lugar antes de las anteriores Elecciones Generales para dar a conocer las propuestas de los partidos políticos en materia de I+D+I tuvieron un gran seguimiento, llegando incluso a ser Trending Topic (TT) en Twitter con los hashtag #lacienciahabla y #DebateCotec.

A pesar de ello, la I+D+I como tal sigue siendo una gran desconocida para la sociedad. La gente está al día de investigaciones/invenciones que le afectan como usuario final o como consumidor de esos productos y/o servicios (medicina, telefonía móvil,…) pero no los relaciona con el término I+D+I.

De las siglas I+D+I no se suele hablar y eso que está implícita en el día a día en el que vivimos. Las enfermedades se curan gracias a la I+D+I, los móviles son de ‘última generación’ gracias a la I+D+I,.. e incluso el propio Estado del Bienestar del que tanto se habla se debe a la I+D+I.

El problema no está en las siglas en sí mismas, está en que para ciudadanía es algo abstracto, cosa que no ocurre con otras terminologías como por ejemplo el IPC del que se habla con gran frecuencia en los medios de comunicación (televisión, radio, prensa) relacionándolo con cosas tan cotidianas como los salarios, las pensiones, los alquileres, las hipotecas, etc., pero esto mismo no se da cuando se habla de nuevas terapias contra el cáncer, el último Mac sacado al por Apple, etc.que están directamente relacionadas con la I+D+I.

Existe un problema de la desconexión con la sociedad en general ligado a la percepción social. La I+D+I no es visible para la sociedad. No se ha sabido comunicar bien que la calidad de vida de la población está condicionada a la capacidad de aportar novedades a partir de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+I). Hemos aprendido en los colegios la relación de causalidad entre las Revoluciones Industriales y el progreso (gracias a las Revoluciones Industriales -causa- se inventó la maquina de vapor, el tren, el avión, el ordenador, etc -efectos) pero no relacionan estos inventos con la innovación, y menos aún con la I+D+I.

“La I+D+I sigue atrapada en el olimpo de los expertos, de los creyentes o de los adictos”

Francisco Marín, Director General de CDTI vía @CDTIoficial 

Hace falta diseñar y poner en marcha estrategias de concienciación (ver artículo Los motivos para no innovar de las empresas: un problema a resolver) involucrando a todos los medios de comunicación para que la opinión pública conozca la importancia que tiene la investigación y la innovación tanto en su presente como en su futuro.

Hace falta pues mejorar la visibilidad y la percepción social de la I+D+I.

 

5. Recapitulando…

A lo largo de este artículo hemos visto que:

  1. La existencia o no de un Ministerio de I+D+I ‘con denominación propia’ no entiende de ideologías.
  2. Lo perfecto sería tener un Ministerio de I+D+I ‘con denominación propia’ y que la prioridad del Gobierno fuera que la creación de conocimiento y la innovación sean motores de la economía y fuentes de progreso.
  3. La innovación (I+D+I) está vinculada con el progreso. La I+D+I puede ayudarnos a predecir qué tecnología será la que desencadene la próxima Revolución Industrial y, por ende a seguir entre los países del ‘primer mundo’.
  4. Hay que invertir en I+D+I para no quedarnos ‘a la cola de Europa’ y poder lograr una economía basada en el conocimiento con altos niveles de empleo, productividad y cohesión social.
  5. Hace falta mejorar la visibilidad y la percepción social de la I+D+I.

¿Importa pues tener un Ministerio de I+D+I? A la luz del análisis visto a lo largo del artículo, hemos de decir que la creación de Ministerio de I+D+I ‘con denominación propia’ será una muy buena inversión a futuro si la prioridad del Gobierno es que la creación de conocimiento y la innovación sean motores de la economía y fuentes de progreso. Compromiso que debe ir de la mano de una estrategia de divulgación y culturización en I+D+I involucrando a todos los medios de comunicación españoles. Por último, a modo de reflexión para el lector, os dejo dos manifiestos de dos instituciones de renombre entre la comunidad científica:

  • Manifiesto sobre la situación actual de la investigación científica en España: el Instituto de España (IdE), formado por 10 Reales Academias, evidencia que el que no exista un Ministerio de I+D+I en España es un “caso insólito en la UE” por lo que recomienda la creación de un Ministerio “que sea influyente en el gabinete y firme promotor de la investigación”.
  • Manifiesto por la Ciencia: la Confederación de Organizaciones Científicas de España – COSCE reclamaba como acción urgente y duradera “la restitución del Ministerio de Ciencia como reconocimiento del protagonismo y responsabilidad que la ciencia debe ejercer en la gestión política”.

 

BIBLIOGRAFÍA

CENTRO PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO INDUSTRIAL – CDTI (2018). Ayudas I+D+I ¿Qué os pasa con la I+D+I? Revista Perspectiva CDTI. Disponible en: http://perspectivacdti.es/que-os-pasa-con-la-idi-2/

CONFEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES CIENTÍFICAS DE ESPAÑA – COSCE (2017). Manifiesto por la Ciencia. Disponible en: http://www.cosce.org/manifiesto-por-la-ciencia-2017

COMISIÓN EUROPEA (2018). Recomendación relativa al Programa Nacional de Reformas de 2018 de España y por la que se emite un dictamen del Consejo sobre el Programa de Estabilidad de 2018 de España. (Comunicado de la Comisión, 23 de Mayo de 2018, COM(2018) 408 final). Disponible en: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?qid=1528545480069&uri=CELEX:52018DC0408

ESCORSA CASTELLS, PERE Y VALLS PASOLA, JAUME (2003). Tecnología e innovación en la empresa. Ediciones Universitat Politècnica de Catalunya

HERNÁNDEZ, JOAQUÍN (2018). España deberá disparar el gasto en I+D “un 4% anual hasta 2021” para recuperar el nivel pre-crisis. Periódico VOZ POPULI. Disponible en: https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/Espana-necesita-ID-recuperar-precrisis_0_1141087173.html

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INFORME BANGEMANN (1994). “Europa y la sociedad global de la información: Recomendaciones al Consejo Europeo”. Disponible en: https://www.adrformacion.com/udsimg/bibliodigi/1/Informe%20Bangemann.pdf

INSTITUTO DE ESPAÑA – IdE (2018). Manifiesto sobre la situación actual de la investigación científica en España Disponible en: http://www.mecd.es/insde/?p=1779

NOMBELA CANO, CÉSAR (2018). “Ministerio de Ciencia”. Periódico ABC. Disponible en: http://www.abc.es/sociedad/abci-ministerio-ciencia-201806110149_noticia.html

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